Realización Personal


Para realizarnos como personas, es importante y necesario tomar las riendas de nuestra vida. Si bien es cierto que hay cosas que exceden a nuestra potestad, como las catástrofes, la muerte, o detener el tiempo. No dejamos por eso de ser artífices de nuestra vida.

El preciado concepto de libertad, del que tanto se habla y del que solemos jactarnos, consiste precisamente en nuestra capacidad para elegir dentro de lo tácticamente posible. Libertad es la capacidad de elegir algo que está dentro de nuestras posibilidades. Y para saber cuáles son las posibilidades, necesitamos lucidez para diferenciar qué es posible y qué no lo es.

Elegir implica responsabilidad. Responsabilidad no es obligación, es responder por lo que uno hace. Por eso muchas personas optan por sacarse de encima la posibilidad de elegir, delegándola o dejando que otros se hagan cargo. Pretender que otro se haga cargo de nuestras elecciones es una actitud infantil. Pero hay mucha gente que vive así. Vive muy incómoda, pero está convencida de que no tiene otra posibilidad, porque no ha madurado.

Todos estamos eligiendo en cada momento nuestro accionar. Puede ser que no nos demos cuenta, pero la vida que construimos todos los días es la casa donde vivimos. Qué bueno sería que empecemos a estar más atentos a lo que construimos. Claro que a veces hay zonas turbulentas donde un terremoto viene, derrumba todo lo que hicimos y tenemos que empezar de nuevo. Es verdad, el afuera existe, y nadie duda de ello. Pero no hay que agregar a las contingencias del afuera la contingencia de no habernos ocupado adecuadamente de construir nuestra “casa”.

Tenemos que darnos cuenta de la influencia que tiene cada cosa que hacemos. Para que las cosas que nos pasan nos pasen, nosotros tenemos que hacer lo que hacemos. Y si bien no podemos manejar todo lo que nos pasa, para crecer, desarrollar todo nuestro potencial, para sentirnos realizados, siempre podemos colaborar en algo, aunque sea pequeño, para que esto suceda.

No podemos controlar la actitud de todos a nuestro alrededor, pero podemos controlar la nuestra. Podemos actuar libremente con lo que hacemos. Tenemos que decidir qué hacemos con nuestras limitaciones, con nuestras miserias, con nuestras ignorancias, con nuestro pecado, con todo lo que sabemos y aprendimos. Tenemos que decidir cuál es la mejor manera de actuar para alcanzar nuestra realización personal, y actuar.

Para realizarnos como personas, es importante y necesario tomar las riendas de nuestra vida. Si bien es cierto que hay cosas que exceden a nuestra potestad, como las catástrofes, la muerte, o detener el tiempo. No dejamos por eso de ser artífices de nuestra vida. El preciado concepto de libertad, del que tanto se habla y del que solemos jactarnos, consiste precisamente en nuestra capacidad para elegir dentro de lo tácticamente posible. Libertad es la capacidad de elegir algo que está dentro de nuestras posibilidades. Y para saber cuáles son las posibilidades, necesitamos lucidez para diferenciar qué es posible y qué no lo es.Elegir implica responsabilidad. Responsabilidad no es obligación, es responder por lo que uno hace. Por eso muchas personas optan por sacarse de encima la posibilidad de elegir, delegándola o dejando que otros se hagan cargo. Pretender que otro se haga cargo de nuestras elecciones es una actitud infantil. Pero hay mucha gente que vive así. Vive muy incómoda, pero está convencida de que no tiene otra posibilidad, porque no ha madurado. Todos estamos eligiendo en cada momento nuestro accionar. Puede ser que no nos demos cuenta, pero la vida que construimos todos los días es la casa donde vivimos. Qué bueno sería que empecemos a estar más atentos a lo que construimos. Claro que a veces hay zonas turbulentas donde un terremoto viene, derrumba todo lo que hicimos y tenemos que empezar de nuevo. Es verdad, el afuera existe, y nadie duda de ello. Pero no hay que agregar a las contingencias del afuera la contingencia de no habernos ocupado adecuadamente de construir nuestra “casa”. Tenemos que darnos cuenta de la influencia que tiene cada cosa que hacemos. Para que las cosas que nos pasan nos pasen, nosotros tenemos que hacer lo que hacemos. Y si bien no podemos manejar todo lo que nos pasa, para crecer, desarrollar todo nuestro potencial, para sentirnos realizados, siempre podemos colaborar en algo, aunque sea pequeño, para que esto suceda. No podemos controlar la actitud de todos a nuestro alrededor, pero podemos controlar la nuestra. Podemos actuar libremente con lo que hacemos. Tenemos que decidir qué hacemos con nuestras limitaciones, con nuestras miserias, con nuestras ignorancias, con nuestro pecado, con todo lo que sabemos y aprendimos. Tenemos que decidir cuál es la mejor manera para alcanzar nuestra realización personal, y actuar.

Solicite gratis este fascículo llamando al (011) 4738-1212 o a  cptlnargentina@gmail.com

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